sábado, 3 de octubre de 2015

NEUROSIS, PSICOSIS Y PATOSOMÁTICA


Resultado de imagen de FREUD Freud sostuvo que los afectos son reminiscencias, es decir que, lejos de corresponder a una situación actual, son un modo de recodar un suceso pasado que en su momento fue justificado pero que en las condiciones actuales es tan injustificado como un ataque histérico. Así que el afecto se puede considerar como una “bisagra” que articula los territorios “psíquico” y “somático”: por un lado es un recuerdo psíquico y por el otro una descarga real somática.

Cuando sufrimos una enfermedad que se denomina neurosis es porque hemos necesitado defendernos de un afecto hacia una determinada persona o situación, que hubiera sido penoso experimentar concientemente, así que preferimos desplazarlo o transferirlo sobre la representación de otra persona o de otra escena. Por ejemplo, Juanito, el niño cuya fobia Freud psicoanaliza, prefiere temer y odiar a los caballos que a su padre.

Cuando enfermamos de otra manera que se llama psicosis, para evitar el desarrollo de un afecto penoso, necesitamos cambiar la imagen que tenemos de la realidad, alterando nuestro buen juicio acerca de ella. Como ejemplo, una madre que, ante la muerte de su hija, acuna un pedazo de madera para poder continuar descargando un afecto de ternura en vez de una insoportable tristeza.

La clave de inervación es la idea inconsciente que determina la particular cualidad de cada una de las distintas cargas motoras vegetativas que caracterizan a los distintos afectos. Neurosis y psicosis mantienen la coherencia de la clave de inervación.

Pero podemos enfermar de otra manera: el desplazamiento de la importancia puede realizarse dentro de la misma clave de inervación de los afectos, así que algunos elementos de esta clave reciben una carga más intensa en detrimento de otros. Cuando esto sucede, la conciencia ya no percibe una emoción sino un fenómeno que denomina somático porque la cualidad psíquica, el significado afectivo de ese fenómeno, permanece inconsciente. Toda enfermedad somática puede ser concebida como una descomposición patosomática de afecto.
(Adaptado del libro: Chiozza, Luís, "¿Por qué enfermamos? La historia que se oculta en el cuerpo". Txalaparta, 2010)


No hay comentarios:

Publicar un comentario