miércoles, 18 de marzo de 2015

COMER FUERA



      a) Cuando viajamos


A veces cuando viajamos no es fácil encontrar productos adecuados a nuestra dieta energética. El desayuno es una comida especialmente difícil. Los desayunos convencionales consisten  normalmente en bollería, lácteos, mermeladas, mueslis azucarados, embutidos y otros productos similares.

Podemos llevar con nosotros algunos alimentos que nos ayudarán a hacer mejor esta importante comida y tratar de reponerlos si es posible a medida que se van consumiendo.

Antes de enumerar los alimentos es importante destacar lo útil que es llevar un calentador de agua o kettle tamaño viaje con nosotros. Este pequeño aparato nos permitirá tomar bebidas calientes en la habitación del hotel dónde nos alojemos. Especialmente indicado para el desayuno y la cena. En el Reino Unido no es necesario viajar con la kettle, ya que la mayoría de los hoteles disponen de una en cada habitación.

Lo interesante es llevar alimentos fáciles de transportar y de conservar, como sopa de miso instantánea, bolsitas de te e infusiones, café de cereales, unas cuantas ciruelas umeboshi, pan alemán, patés en envases pequeños, semillas y frutos secos tostados, alga nori ya tostada, tortas de cereales, copos de cereales, pasas y orejones. Todos estos alimentos cumplen las características citadas anteriormente y pueden hacer un buen desayuno, un tentempié o una cena ligera.

Cuando reservemos hotel podemos tener en cuenta la posibilidad de que sea tipo apartamento. De este modo podremos cocinar cereales para el desayuno y hacer comidas sencillas aptas para los estándares energéticos.
   


     b) Salir a comer o a cenar



Para poder socializar sin que nuestra salud y nuestros estómagos se resientan hay que pasar primero por una serie de experiencias que nos enseñarán a elegir mejor la próxima vez.

Hay una tendencia a elegir restaurantes vegetarianos con la idea de que en ellos será más fácil poder comer algo que se adapte mejor a nuestra dieta. Sin embargo, hay que decir que en la mayoría de ellos es difícil encontrar algún plato que no contenga lácteos. Tampoco es fácil encontrar un menú contundente, con un buen cereal y una buena proteína vegetal. La mayoría de los platos se basan en verduras, cocinadas o crudas, y ensalada, la proteína suele venir de un lácteo y el cereal, o es escaso, o brilla por su ausencia.




Hoy en día se puede detectar un uso excesivo de especias, tipo india o mejicana, en restaurantes vegetarianos. Muchas veces esto es evidente porque el restaurante sirve comidas típicas de su país, pero muchas otras nos podemos ver sorprendidos por el uso y abuso de especias foráneas en restaurantes locales.

Tras estas advertencias hay que hablar de los sitios mas seguros:
los restaurantes de Oriente medio tienen variedad de patés vegetales, cereales, verduras y pescados cocinados de manera muy natural, sin abuso de especias.

En restaurantes japoneses y orientales podemos encontrar sopa de miso, sushi, arroces, etc., pero hay que tener en cuenta que utilizan con frecuencia azúcares y aditivos para realzar el sabor de sus platos.

Los restaurantes locales con comida de la zona siempre pueden ofrecer pescados, verduras y otros productos equilibrados para nuestra dieta. Siempre habrá que interrogar al camarero sobre algunos ingredientes para no llevarse una sorpresa de última hora.



      c) Llevar la comida al trabajo



En España no existe una tradición como la anglosajona (packed lunch) o la japonesa (bento) de llevar la comida al trabajo.

Cuando es difícil conciliar nuestras comidas con los horarios de trabajo esta es una buena opción, aún a riesgo de sentirse como un extraterrestre en medio de compañeros que observan con curiosidad como abres una cajita y empiezas a comer cosas “raras”.

Preparar un “packed lunch” es más sencillo de lo que parece. Pondremos primero unas condiciones que la “cajita” tenga que cumplir:
que se pueda comer con la mano sin necesidad de partir nada ni de usar tenedor y que se pueda comer a temperatura ambiente y con rapidez, en caso de necesidad. Y que no sea bocadillo ni lleve pan, aunque esta es otra opción muy interesante que se puede usar de vez en cuando.

Podemos utilizar alimentos de la comida o de la cena que tengan estas características y así no tener que cocinar extra.

Para cereal:
 bolas de arroz enrolladas en alga nori con ciruela umeboshi, bolitas de pan de mijo con arroz. Cualquier otro cereal que nos haya sobrado (trigo sarraceno, quinoa con mijo) podemos envolverlo en nori tostada y hacer un paquetito, así lo podremos comer fácilmente con la mano.

Para hoja verde:
Flores de brécol escaldas y luego pasadas por agua fría para cortar la cocción y así conserven mejor las vitaminas. Tallos y ramas de apio escaldadas.

Para verduras redondas y de raíz:
Batata, calabaza, calabacín en rodajas asadas al horno. Zanahoria estofada cortada método rodado.

Para proteína:
Tofu o tempeh ahumados, cortados en tiras, seitan frito cortado en tacos, caramelizado con jugo concentrado de manzana.

Pickle:
Un puñado de aceitunas negras o un pepinillo.





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