f) Como me siento hoy
Para
planificar una comida se necesita simplicidad y dedicar un par de minutos a tomar conciencia de cómo nos
encontramos y como nos hemos encontrado últimamente:
- si estamos más irritables de lo normal debemos incluir dulzor (puré de calabaza, mantequilla de zanahoria o compota de manzana).
- si estamos despistados, olvidadizos, pensando en las musarañas podemos tomar algas, un poco de pescado, y utilizar shoyu o umeboshi para condimentar.
- si nos sentimos decaídos, perezosos o somnolientos incluir col prensada, verduras de hoja verde escaldada y un plato de alubias.
- si estamos ansiosos o preocupados, un guiso de azukis con zanahoria y wakame, condimentado con miso, puede ayudar.
- si estamos hiperactivos y no somos capaces de relajarnos, podemos probar con mantequilla de cebolla, tempeh con repollo, ensalada de endivias y arroz con cebada.
Todos estos
son ejemplos de situaciones de desequilibrio. Si nos sentimos bien, tranquilos
y centrados podemos comer lo que nos apetezca. Un cuerpo saludable y
equilibrado es sabio a la hora de elegir su comida y no se dejará tentar por
antojos.
g) Cocinar para un grupo
Cuando
cocinamos para un grupo se puede ajustar el menú para satisfacer a cada
persona:
- niños en edad de crecimiento, gente muy activa necesitarán mas proteína en su plato.
- niños pequeños necesitan menos sal, menos pickles y menos algas.
- mujeres embarazadas, madres o gente con estrés necesitan el dulzor de un postre.
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